Por: Juliet Martinez
La palabra “farmacéutica” viene del griego Pharmeika. La industria farmacéutica es un sector empresarial que genera más de 700.000 millones de dólares anuales[1], cuya concentración de ventas para el 2009 se encontraba en Norteamérica (39.8%) y Europa (30.6%) y cuyas empresas más importantes son estadounidenses y europeas[2].
Esta industria se dedica a la fabricación, preparación y comercialización de productos químicos medicinales para el tratamiento y la prevención de las enfermedades[3]. La preparación de un fármaco es un proceso largo y bastante costoso, estimado entre 300 – 600 millones de dólares[4].
A las compañías farmacéuticas se les permite producir dos tipos de medicamentos: genéricos y de marca, y son los primeros los que más producen por ser los más rentables en el mercado.
La industria está sujeta a una gran variedad de leyes y reglamentos con respecto a las patentes, las pruebas y la comercialización de los fármacos. Además de las leyes respecto la seguridad y la eficacia del marketing de las medicinas.
Antecedentes:
El primer registro de recetas farmacéuticas se remonta a Mesopotamia, con las tablillas de Nínive y Nippur, en las que se encontraron listas de ingredientes como adormidera, la belladona, pieles de serpiente, las conchas de tortuga, pájaros e insectos, el arsénico, el zinc, el hierro y el azufre[5].
Pero es a principios del siglo XIX en que la industria se comenzó a desarrollar hasta llegar a ser lo que conocemos hoy en día. El progreso de la química permitió el aislamiento en laboratorios químicos de los principios activos de las plantas que los contenían[6]. Entre los aislamientos de principios activos más resaltantes tenemos a Sertürner, que aisló la morfina, así como Pelletier y Caventou, con la obtención de la quinina[7], planta obtenida de Sudamérica.
Todos estos descubrimientos permitieron que se forme la industria farmacéutica, la que había comenzado como parte de las empresas químicas dedicadas a la producción de colorantes y otras sustancias empleadas por las empresas textiles[8]. Este desarrollo tuvo implicancia directa en las áreas de botánica, bioquímica, microbiología, entre otros.
El siglo XX resalta por la eficacia de los medicamentos en general. Se descubrieron la penicilina (antibióticos), la insulina (diabetes), los anestésicos locales y hasta la adrenalina. Hasta poco antes de la Primera Guerra Mundial fueron los alemanes y los suizos los que manejaron esta industria, por poseer la industrialización necesaria lograr un buen desarrollo. A partir del año 1913, el panorama cambió y aparecieron con gran fuerza las empresas estadounidenses, hasta convertirse en las más importantes[9].
[7] http://barcelonacultura.bcn.cat/es/la-industria-farmaceutica,-un-poco-de-historia-y-su-relacion-con-el-desarrollo-de-la-quimica
[8] http://barcelonacultura.bcn.cat/es/la-industria-farmaceutica,-un-poco-de-historia-y-su-relacion-con-el-desarrollo-de-la-quimica
[9] http://barcelonacultura.bcn.cat/es/la-industria-farmaceutica,-un-poco-de-historia-y-su-relacion-con-el-desarrollo-de-la-quimica


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