Por: Leslie Lazo
El presente tema describe y analiza uno de los sectores empresariales más rentables e influyentes del mundo, pero a la vez es uno de los más controversiales, la industria farmacéutica.
Históricamente esta industria ha ayudado a erradicar importantes enfermedades que han acechado al ser humando a través de los tiempos, sin embargo en la actualidad estas industrias altamente influyentes en el ámbito político internacional, han pugnado por sus propios intereses en la formulación de nuevas y mejores leyes que les protejan.
El garantizar la salud a través de productos farmacéuticos es sin duda alguna, un suntuoso y rentable negocio. Desafortunadamente, en muchos lugares adquirirlos representa un gran sacrificio ante él, producto de un salario muy bajo en relación al costo del precio alto de los productos farmacéuticos, no accesible para un significativo número de consumidores.
El argumento que sostiene esta posición se basa en que la actividad de Investigación + Desarrollo de medicamentos en la industria farmacéutica es un proceso lento y muy costoso; por lo mismo, argumentan que deben existir mecanismos legales que promuevan y brinden incentivos a las compañías. Sin ellos, la industria farmacéutica caería en una actividad sin un incentivo económico justificado y racional.
Sin embargo, este enfoque donde se justifica la actividad de innovación por medio de un incentivo acarrea una consecuencia primordial: el alza en los precios de los medicamentos.
Para que un medicamento obtenga permiso para salir al mercado, son necesarios estudios que demuestren que tiene más ventajas que un tratamiento, comparando las reacciones en varias personas. Sin embargo, cada día más las empresas prescinden de esta comparación limitándose a demostrar que la nueva sustancia es mejor que el tratamiento considerado válido hasta entonces. Si bien estas prácticas facilitan la salida al mercado de nuevos productos, no garantizan mayores virtudes curativas Actualmente, los Estados Unidos de América y Gran Bretaña son las dos naciones líderes del mundo en exportación de productos farmacéuticos. De hecho, dos de los tres fármacos comerciados actualmente a escala mundial proceden de empresas de estos dos países.
Esa política mercantilista y enriquecedora de las firmas farmacéuticas choca con la intención y la práctica de muchas naciones del Tercer Mundo que tratan de curar y detener enfermedades o pandemias como el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Esos medicamentos, por sus elevados precios, son difíciles de adquirir en grandes cantidades por la erosión que causan a las frágiles economías de esos estados.
Al tener esas compañías las patentes de la inmensa mayoría de las medicinas disponibles en el mercado internacional, prohíben por medio de una complicada armazón de leyes que instituciones científicas de otras naciones las puedan producir y comercializar.
El medicamento genérico cuenta con el mismo principio activo, la formula farmacéutica y la composición del producto original y por tanto se puede adquirir más barato.
Pero las multimillonarias compañías farmacéuticas aducen que para lograr el producto final, ellas tuvieron que invertir grandes capitales durante un largo período de tiempo y esos costos se los adjuntan a los precios de venta en detrimento del consumidor, a la par que el productor obtiene enormes ganancias.
Las leyes de propiedad intelectual existentes le otorgan a las compañías un período de tiempo para la protección de la patente tras lo cual deben publicar las pesquisas para que otros laboratorios puedan fabricarlas sin tener que realizar nuevas investigaciones.
Para evadir esas legislaciones, las compañías aducen, entre otras excusas, que continúan investigaciones para desarrollar y mejorar esos productos en favor de la humanidad.
Un informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) de Panamá, indicó que el hecho de "comprometerse cada vez más a proteger a la propiedad intelectual de las industrias farmacéuticas en los países desarrollados, reduce los espacios para las competencias dando como resultados que los medicamentos se compren a precios altos y en consecuencia se registra menos accesibilidad para la población pobre".

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